“Acepto dormirme, dormirme durante una noche o durante siglos. No veo la diferencia si me duermo. Y, además, ¡qué paz! Pero esos gritos que a lo lejos se proferirán, esas enormes llamas de desesperación… No puedo ni imaginármelo. ¡No puedo cruzarme de brazos frente a estos naufragios! ¡Allá lejos están pidiendo socorro! ¡Están naufragando!” (Antoine de Saint-Exupéry)
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